Primera comunión
Lo que sus abuelos quieren que recuerde cuando sea mayor
Padrinos, abuelos, tíos y primos escanean un código QR en la comida y graban un minuto de vídeo, mandan sus fotos o escriben unas líneas. Las fotos salen en directo en la pantalla del salón, y recibes dos películas para guardar hasta que tenga edad de verlas de verdad.
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¿Qué es un libro de firmas en vídeo para una primera comunión?
Un libro de firmas en vídeo de primera comunión es un código QR que la familia y los invitados escanean con su móvil, normalmente durante la comida, para grabar mensajes de vídeo de un minuto dirigidos al niño o a la niña, hasta 3 por persona, mandar sus fotos del día o escribir unas líneas. Todo se hace en el navegador, sin instalar ninguna aplicación ni crear una cuenta, así que los abuelos participan sin ayuda. Los familiares que viven lejos reciben el mismo enlace y participan desde casa. Durante la comida, las fotos pueden proyectarse en directo en una pantalla, y cada invitado indica a qué momento pertenece lo que envía: la misa, las fotos de familia, la comida o la celebración. En las 24 horas siguientes al cierre de la recogida llega una primera película con los mensajes de vídeo; después creas una película personalizada con las fotos y los mensajes escritos, y lo descargas todo. En Video Message cuesta 49 € por evento, sin límite de invitados.
Por qué una primera comunión es el momento
Es una de las pocas veces en la infancia en que toda la familia se reúne alrededor de un niño, con traje y en una mesa larga. Y el niño, ese día, está pendiente de los regalos.
Los abuelos, todos juntos
Abuelos paternos y maternos en la misma mesa, a veces un bisabuelo. Lo que tienen que decirle a un nieto de nueve años rara vez se dice en voz alta. Una pregunta y un minuto delante del móvil se lo permiten, y es el mensaje que la familia guardará.
Los padrinos tienen un papel
El padrino y la madrina no son invitados como los demás. Tienen algo que prometerle o contarle, y la película es el sitio natural para hacerlo, mejor que un discurso con el micrófono entre el segundo plato y la tarta.
Un mensaje para dentro de quince años
A los nueve años la película le parecerá larga. A los veinticuatro, el día de su boda o cuando ya falte algún abuelo, será lo más valioso que tenga de aquel día. El público real es el adulto en el que se va a convertir.
Nadie instala nada
Ni aplicación, ni cuenta, ni contraseña. La cámara se abre al escanear el código. Es lo que permite que una abuela de ochenta años grabe con la misma facilidad que los primos mayores.
Cómo va
Preparas el espacio
El código QR y el enlace llegan por correo nada más hacer el pedido. Añades el nombre del niño o de la niña, eliges una música e imprimes las tarjetas para las mesas del restaurante.
La familia participa en la comida
Después de la misa, nunca durante. En la comida, cada uno escanea el código de su mesa y graba un minuto, manda las fotos de la salida de la iglesia o escribe unas líneas. Las fotos van apareciendo en la pantalla del salón.
La primera película llega en las 24 horas siguientes al cierre de la recogida
Cuando se cierra la recogida de tu evento, el montaje arranca solo. Recibes una primera película con los mensajes de vídeo, con música y títulos, y cada mensaje por separado.
Creas la película personalizada
Con las fotos de la misa, de familia, de la comida y de la celebración, y los mensajes escritos, en el orden que elijas. La compartes con un enlace con la familia que no pudo venir.
Todo incluido por 49 €
Las fotos a la salida de la iglesia, la foto con los padrinos, la tarta: aparecen en la pantalla del restaurante a medida que llegan, y los pequeños se pasan la comida buscándose en ella.
Vídeos, fotos y mensajes escritos
Cada invitado puede enviar hasta 3 mensajes de vídeo de un minuto, todas las fotos que quiera, varias a la vez desde la galería del móvil, y unas líneas por escrito firmadas con su nombre. Sin aplicación ni cuenta.
Proyección de fotos en directo
Basta que el restaurante tenga una pantalla o una tele con navegador y conexión a Internet. Puedes aprobar cada foto antes de que salga. Se proyectan fotos, nunca vídeos.
Tu primera película
Se monta sola con los mensajes de vídeo y te llega en las 24 horas siguientes al cierre de la recogida de tu evento. Te avisamos por correo.
Tu película personalizada, incluida
Una segunda película, además de la primera: añades las fotos y los mensajes escritos, y eliges el orden, la música, los colores, el estilo de las transiciones y tus textos de apertura y de cierre.
Un enlace, un ZIP y un PDF
La bisabuela que no pudo venir y los tíos de fuera ven las películas con un simple enlace. Descargas las fotos y los vídeos en ZIP, y los mensajes escritos en un libro en PDF para guardar con el recordatorio.
Tres meses, y luego todo se borra
Por la seguridad de tus invitados, no guardamos nada más de 3 meses después de entregar la primera película. La fecha límite aparece en tu espacio y te la recordamos por correo.
Respetar la misa
Lo primero que preguntan muchas familias es si esto va a llenar la iglesia de móviles. No: el código no se pone en la iglesia, y nadie tiene que grabar nada durante la ceremonia. La misa es de la parroquia, del niño y de su familia, y así debe quedarse.
Lo que sí se recoge son las fotos que todo el mundo hace igualmente a la salida, en las escaleras, con los padrinos y con los compañeros de catequesis. Cada invitado las manda con el código e indica el momento, «La misa» o «Las fotos de familia», y así llegan ordenadas a tu álbum en lugar de quedarse repartidas en treinta móviles.
Los mensajes de vídeo se graban después, en la comida, cuando ya ha pasado la tensión y todo el mundo está sentado. Ahí la gente tiene tiempo y ganas de hablar.
Qué hay que pedirles que digan
Sin indicación, casi todo el mundo dice «muchas felicidades en tu primera comunión, pásalo muy bien» y se calla. Es cariñoso, y dentro de quince años no le dirá nada.
Una pregunta escrita en la tarjeta de la mesa lo cambia todo. «¿Qué recuerdas de tu propia comunión?» hace que los abuelos cuenten un día de hace sesenta años. «¿Qué te gustaría que supiera cuando sea mayor?» les da permiso para decir algo importante. «Cuéntale cómo era su madre a su edad» saca las historias que solo sabe la familia.
Pide también a cada uno que empiece diciendo quién es: «soy tu tío Javier, el hermano de papá». A los nueve años sabe quién es quién; a los veinticinco, con los primos segundos, ya no tanto.
Tres preguntas que cambian la película entera
“¿Qué recuerdas del día de tu primera comunión?”
“¿Qué te gustaría prometerle para los próximos años?”
“¿Qué quieres que sepa de ti cuando tenga veinte años?”
La comida, el mejor momento
Una comunión en España es, casi siempre, una comida larga en un restaurante, con una mesa para los niños y un rato largo de sobremesa. Es el momento perfecto: la gente está sentada, no tiene prisa y busca qué hacer entre el segundo plato y la tarta.
Pon una tarjeta con el código en cada mesa, no solo en la entrada, y pide al padrino o a la madrina que grabe el primero delante de todos. En cuanto los demás ven cómo se hace, se animan solos. Si el restaurante tiene una pantalla, la proyección de fotos es el mejor aviso: cuando una mesa ve su foto en grande, quiere mandar la siguiente.
Los niños también participan. Los primos y los amigos de catequesis graban en grupo, entre risas, y esos clips son los que el protagonista querrá volver a ver primero.
Los que no pueden ir
Siempre hay alguien: una bisabuela que ya no sale de casa, unos tíos que viven en otro país, un padrino que no ha podido coger el vuelo. Les mandas el enlace unos días antes, por WhatsApp o por correo, y graban desde su salón con calma.
En la película nada distingue su mensaje del de quien estaba en la mesa. Y después les mandas las dos películas con un simple enlace, para que vean también la comida de la que se perdieron.
Preguntas frecuentes
¿Hay que grabar durante la misa?
No, y no lo recomendamos. El código se pone en el restaurante, no en la iglesia. Lo que sí pueden mandar los invitados son las fotos que hacen a la salida, indicando el momento «La misa» o «Las fotos de familia», y los mensajes de vídeo se graban después, en la comida.
Los abuelos no se manejan con el móvil. ¿Van a poder?
En la gran mayoría de los casos sí: no hay nada que instalar ni ninguna contraseña. Al escanear el código se abre la cámara y solo hay que darle a grabar. Si un nieto mayor se sienta a su lado la primera vez, lo demás sale solo. Quien prefiera no grabarse puede escribir unas líneas.
¿Qué hay que pedirles que digan?
Una pregunta concreta escrita en la tarjeta de la mesa. «¿Qué recuerdas de tu propia comunión?» o «¿qué te gustaría que supiera cuando sea mayor?» dan historias de verdad; «déjale un mensaje» da cuarenta veces «muchas felicidades».
¿Pueden participar los familiares que viven lejos?
Sí. Les mandas el enlace y graban desde su móvil o su ordenador, estén donde estén, antes o durante el día de la comunión. Su mensaje se monta en la película entre los de los presentes.
¿Qué hace falta para proyectar las fotos en el restaurante?
Una pantalla, una tele o un proyector con navegador y conexión a Internet. Abres ahí el enlace de la proyección y las fotos van apareciendo a medida que llegan, al momento o después de que las apruebes una a una. La proyección muestra fotos, no vídeos.
¿Cuántos vídeos y fotos puede enviar cada invitado?
Hasta 3 mensajes de vídeo de un minuto cada uno, todas las fotos que quiera, varias a la vez, y un mensaje escrito firmado con su nombre. El número de invitados es ilimitado.
¿Cuándo recibimos la película?
La primera película, con los mensajes de vídeo, en las 24 horas siguientes al cierre de la recogida de tu evento; te avisamos por correo. Después creas tu película personalizada con las fotos y los mensajes escritos, cuando quieras, eligiendo la música, los colores de la película, el ambiente de las transiciones y tus textos de apertura y de cierre.
¿Cuánto tiempo se guarda todo?
Tres meses desde la entrega de la primera película: la fecha límite aparece en tu espacio y te la recordamos por correo. Descarga antes las películas, las fotos y los vídeos en ZIP y el libro de mensajes en PDF para guardarlos en casa: pasado ese plazo, todo se borra de nuestros servidores, por la seguridad de tus invitados.
¿Cuánto cuesta?
49 € un solo pago por evento, sin suscripción ni coste por invitado, o 3 códigos por 99 € si tienes más celebraciones en la familia. La proyección y las dos películas están incluidas.
Toda la familia, en la misma mesa
Pocas veces volverán a estar todos juntos alrededor de él o de ella. Es el momento de pedirles que le digan algo que pueda escuchar cuando sea mayor.
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