Para profesionales del sector eventos

Un servicio más en tu propuesta, sin material que montar

Compras códigos QR con descuento por volumen — 29 € la unidad a partir de diez, 23 € a partir de cincuenta — y los incluyes en tus paquetes al precio que tú pongas. Tu cliente recibe una película montada al día siguiente de su evento.

Ver los precios por volumen

Desde 23 € el código · factura descargable · sin stock y sin logística

¿Cómo puede un profesional de eventos ofrecer un libro de firmas en vídeo a sus clientes?

Comprando códigos QR sueltos o por lotes e incluyéndolos después en sus servicios. En Video Message un código activa un evento: los invitados lo escanean con el móvil, graban un mensaje de un minuto directamente en el navegador, sin instalar ninguna aplicación ni crear cuenta, y el cliente recibe una película montada en las 24 horas siguientes al cierre de la recogida, que ocurre el día después del evento. El precio baja por volumen: 49 € un código suelto, 33 € a partir de tres, 29 € a partir de diez y 23 € a partir de cincuenta. Los códigos se entregan en PNG justo después del pago, no caducan mientras no se activen, y el profesional decide libremente a qué precio los factura. Cada pedido genera una factura descargable.

Tu coste es fijo. El precio de venta lo pones tú.

Es la única línea de esta página que decide algo. Un código te cuesta entre 49 y 23 € según la cantidad. Lo que le cobres a tu cliente no es asunto nuestro: no imponemos precio recomendado y no le vendemos nada a tus clientes por detrás.

Una cuenta, no una promesa de mercado. Diez códigos a 29 € son 290 € invertidos. Si los valoras a 120 € dentro de un paquete, esos mismos diez códigos son 1.200 €. Muchos proveedores ni siquiera lo facturan aparte: lo incluyen y lo usan para sostener un presupuesto algo más alto, o para ganar una reunión frente a otro que no tiene nada equivalente que enseñar.

Lo que hace cómoda la cuenta es todo lo que no hay. Ningún tótem que alquilar, transportar, montar y recoger el domingo por la mañana. Ningún stock durmiendo en un trastero. Ninguna máquina que se cuelga a las once de la noche en una finca donde tú ya no estás. Compras un archivo, se lo pasas a tu imprenta con el resto de la papelería y se acabó.

Los códigos no caducan mientras no se activen. Puedes comprar en enero al tramo que te convenga y gastarlos hasta diciembre, boda a boda. Y si compras de más, los códigos sin usar se devuelven durante 14 días.

La tabla, sin negociación

Se aplica sola a la cantidad que escribas al hacer el pedido. No hay que pedir nada ni reclamar ningún código de descuento.

1 o 2 códigos — 49 € la unidad

El precio público, el de una pareja que compra para su propia boda. A este nivel no ganas nada comprando tú: es más limpio mandar al cliente directamente a la tienda.

3 códigos — 33 € la unidad

El primer tramo, y casi siempre el pedido de prueba: un cliente real, un evento de prueba tuyo y un código que te guardas para enseñar el resultado en la próxima reunión.

De 4 a 9 códigos — 31 € la unidad

Media temporada, o un proveedor que quiere ver cómo funciona con parte de sus clientes antes de ponerlo en todos los presupuestos.

De 10 a 24 códigos — 29 € la unidad

El tramo de la mayoría de organizadores independientes: una temporada entera. A partir de diez códigos también configuramos la marca blanca, sin coste añadido.

De 25 a 49 códigos — 26 € la unidad

Una agencia con equipo, o una finca que tiene banquete todos los sábados de mayo a octubre y quiere equipar cada evento sin volver a pensarlo.

50 códigos o más — 23 € la unidad

El precio más bajo publicado. Por encima de ahí, o para un pedido que se repite cada año, escríbenos: se habla, pero caso por caso, no hay una tabla oculta.

A quién le sirve esto en España

Aquí la boda no la organiza siempre una wedding planner. En muchas provincias la relación con los novios la tiene la finca, la hacienda o la masía, y el catering que va con ella. Ellos cierran el número de comensales, ellos gestionan el día y ellos son quienes pueden meter un servicio más en la hoja de precios sin pedirle permiso a nadie.

Al mismo tiempo, la organizadora independiente sí se ha consolidado en Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia y en todo el mercado de bodas de destino que llega a Mallorca, Marbella o la Costa Brava. Su problema es otro: justificar unos honorarios frente a una pareja que compara presupuestos. Un servicio que la competencia no tiene pesa más que un descuento.

Y luego está lo que casi nadie cuenta fuera de España: la boda no es el único evento grande de una familia. Las comuniones de mayo reúnen a cien personas en un restaurante, con abuelos que no volverán a estar todos juntos. Los bautizos, las bodas de plata y de oro, las cenas de jubilación de empresa funcionan igual. El mismo código sirve para todos ellos: el tipo de evento se elige al configurarlo y cambia los textos, los colores y los rótulos de la película.

Un apunte para quien alquila fotomatón. No es lo mismo ni compite: el fotomatón da una tira de fotos impresa en el momento, esto da voz, cara y una película al día siguiente. Se venden juntos con mucha facilidad, y el segundo no te obliga a estar allí.

Sobre los invitados extranjeros, que en boda de destino son la mitad de la sala: no transcribimos ni traducimos nada. Cada uno habla en su idioma y la película encadena los mensajes tal y como se grabaron.

Lo que cambia en tu semana

La pregunta de verdad no es técnica, es cuánto tiempo te roba un domingo por la tarde. Respuesta: prácticamente nada.

Una cuenta, todos tus eventos

Cada código abre un evento independiente, con sus vídeos y su película. Tus clientes no se cruzan nunca y tú lo ves todo desde una sola cuenta, incluidas tres bodas el mismo sábado.

Lo llevas tú o se lo das a él

Puedes crear y configurar el evento y entregar una película terminada. O darle a tu cliente su propio acceso para que elija la música y escriba sus rótulos. Se decide código a código.

Los códigos llegan al instante

Un PNG por código, descargable en cuanto pagas. Va con la papelería que ya mandas a imprimir — minutas, caballetes, seating plan — en lugar de esperar un paquete.

La película sale sin ti

La recogida se cierra al día siguiente del evento, el montaje arranca solo y el cliente recibe su película en 24 horas. Nada que editar, nada que exportar, nada que enviar.

Lo que le cuentas al cliente

La venta no está en el código QR, que no le interesa a nadie. Está en lo que recibe la pareja y en lo que no va a tener por ningún otro sitio el día de su boda.

El fotógrafo entrega seis semanas después, el videógrafo tres meses después. Ninguno de los dos trae lo que dijo la abuela a las once de la noche, porque no había nadie grabándola y porque nadie habla así delante de un equipo de vídeo. Ese es el hueco exacto que se llena, y se explica en una frase.

El segundo argumento es el que cierra: la película llega al día siguiente, cuando todo lo demás está todavía por venir. Es tu entrega más rápida de toda la boda y es de la que hablan con sus amigos el fin de semana siguiente.

Un detalle de ejecución que separa a un cliente contento de un cliente que te recomienda: la participación depende sobre todo de la pregunta que pongas en el cartel. «Déjanos un mensaje» produce felicitaciones. «Diles algo que nunca les hayas dicho» produce una película. Saber eso es tu trabajo, no el de los novios.

Marca blanca: qué hay y qué no hay

Es la pregunta que más nos llega, así que conviene ser exactos.

Lo que hay: tu logo y tus colores en la página que ven los invitados, en el área de tu cliente y en la página para compartir; tu logo dentro de la propia película y un rótulo final con tu nombre; los correos que recibe tu cliente con tu cabecera; tu marca en el centro del código QR. A partir de diez códigos va incluido, sin coste añadido.

Lo que no hay: un panel de distribuidor donde subas tu logo y se configure solo. No existe. La marca blanca la montamos a mano por nuestro lado, después de un correo — cuenta con una ida y vuelta y un día o dos. Tampoco hay programa de afiliación automático, ni comisiones, ni panel de seguimiento de ventas.

Preferimos decirlo antes. Un profesional que descubre después de pagar que una función no existe solo se acuerda de eso.

Preguntas de profesionales

¿Puedo revender los códigos dentro de mis paquetes?

Sí, está pensado justo para eso. Compras con descuento por volumen y le cobras a tu cliente lo que quieras, como línea aparte o disuelto en un paquete cerrado. No imponemos precio recomendado y no hacemos prospección sobre tus clientes.

¿Recibo factura?

Sí. Cada pedido genera una factura descargable desde tu área, cuando quieras. Si necesitas que figure una razón social concreta, tu NIF o tu número de IVA intracomunitario, escríbenos antes de comprar: eso se hace a mano, todavía no hay un campo para ello en el momento del pago.

¿Y el IVA?

La factura detalla lo que has pagado. Todo lo que tenga que ver con tu propia situación — autónomo, recargo, inversión del sujeto pasivo en operación intracomunitaria — es cosa de tu asesoría: no hacemos asesoramiento fiscal. Dinos solo qué datos deben aparecer en el documento.

¿Cuánto tiempo vale un código?

No caduca mientras no se active. El reloj empieza a correr cuando se crea el evento y se le pone fecha. Puedes comprar al tramo que te convenga y repartir el consumo a lo largo de toda la temporada, o de la siguiente.

Llevo varios clientes a la vez. ¿Aguanta?

Un código abre un evento, cada evento tiene su espacio privado y nada se mezcla entre clientes. Tú lo ves todo desde una sola cuenta. Tu cliente solo ve el suyo.

¿Qué pasa si compro más códigos de los que uso?

Los códigos sin usar se devuelven durante 14 días. Pasado ese plazo siguen siendo válidos sin límite de tiempo: no es stock que caduque, solo dinero adelantado.

¿Puede el cliente gestionar su propio evento?

Sí, y muchos profesionales lo prefieren. Le das acceso a su área: elige la música, escribe el rótulo de entrada y la despedida, descarga la película y los mensajes uno a uno. También puedes hacerlo todo tú y entregar solo el archivo final.

¿Hay pedido mínimo?

No. Puedes comprar un solo código. Los descuentos empiezan en tres, y el tramo que interesa a casi todos los profesionales es el de diez, que además activa la marca blanca.

¿Y si necesito más de cincuenta?

23 € es el precio más bajo publicado. Para un volumen mayor, un pedido anual que se repite o un grupo de fincas que equipar, escríbenos. Miramos el caso concreto en vez de aplicar una regla.

Pruébalo en una boda real antes de comprometer la temporada

Tres códigos a 33 € la unidad son un cliente de verdad, un evento de prueba y una película que enseñar en tu próxima reunión. Un fin de semana basta para saber si tus invitados participan.

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Desde 23 € el código · factura descargable · códigos sin usar devueltos en 14 días