Video Message — Video Guest Book

Graduación

Al acto entran dos personas. La familia es mucho más grande.

Los tuyos escanean un código QR y graban un minuto de vídeo, mandan fotos o escriben unas líneas, estén en el salón de actos o a seiscientos kilómetros. En las 24 horas siguientes al cierre de la recogida de tu evento recibes una película montada con todo lo que tenían que decirle.

Crear mi libro de firmas en vídeo

49 € un solo pago · código QR al instante

Al acto entran dos personas. La familia es mucho más grande.

¿Qué es un libro de firmas en vídeo para una graduación?

Un libro de firmas en vídeo de graduación es un código QR que la familia y los compañeros escanean con su móvil para grabar mensajes de un minuto dirigidos al graduado, mandar fotos o escribir unas líneas. Todo se hace en el navegador, sin instalar ninguna aplicación ni crear ninguna cuenta, de modo que un abuelo participa igual que un compañero de clase. Quien no ha podido ir al acto, y en la mayoría de las facultades las invitaciones están contadas, recibe el mismo enlace y graba desde su casa. En la cena, las fotos pueden proyectarse en directo en una pantalla. En las 24 horas siguientes al cierre de la recogida llega una primera película con los mensajes de vídeo, con música y títulos; después creas una película personalizada con las fotos y los mensajes escritos, y lo descargas todo. En Video Message cuesta 49 € por evento, sin límite de participantes, y sirve igual para un fin de carrera, un máster o unas oposiciones aprobadas.

Por qué en una graduación encaja tan bien

El acto dura dos horas, la mitad se va en leer nombres, y la persona a la que se celebra apenas habla con nadie.

Las invitaciones están contadas

Casi todas las facultades dan dos entradas por graduado. Los abuelos, los tíos y los primos se quedan fuera del salón de actos aunque lleven cuatro años preguntando por las notas. Un enlace entra donde no cabe nadie más.

Los abuelos que ya no viajan

Es el caso que más se repite. Un abuelo en un pueblo al otro lado del país, o en otro continente, que no va a coger un tren para estar de pie dos horas. Graba desde su salón, y en la película montada su mensaje va entre los demás.

La carrera la ha aguantado más gente

Los años de biblioteca, las mudanzas de piso compartido, el dinero. Quien ha sostenido todo eso rara vez tiene un momento para decir lo que piensa, y en el acto desde luego no se lo dan.

Nada que instalar

Ni aplicación, ni cuenta, ni contraseña. Se escanea y se abre la cámara. Es lo que permite que una tía de setenta y cinco años grabe sin que nadie se siente a su lado.

Cómo va

1

Escribes la pregunta

El código QR y el enlace llegan por correo nada más hacer el pedido. Añades el nombre del graduado, eliges la música e imprimes el cartel con la pregunta que quieres que lean.

2

Se graba el día del acto, o antes

En la cena de graduación el código va en las mesas. A quien no ha podido ir le mandas el enlace unos días antes y graba desde su móvil o su ordenador. Las fotos de la toga y del birrete van llegando a la pantalla.

3

La primera película llega en las 24 horas siguientes al cierre de la recogida

Cuando se cierra la recogida de tu evento, el montaje arranca solo. Recibes una primera película con los mensajes de vídeo y cada mensaje por separado, para descargar y guardar.

4

Creas tu película personalizada

Con las fotos del acto, de la cena y de los años de carrera, y los mensajes escritos. La compartes con un enlace con quien no pudo entrar.

Todo incluido por 49 €

Las fotos con toga, las de la orla, las de la cena y las de los años de carrera acaban en el mismo sitio, y no repartidas en treinta móviles. Todo entra en el mismo precio.

Vídeos, fotos y mensajes escritos

Cada invitado puede enviar hasta 3 mensajes de vídeo de un minuto, todas las fotos que quiera, varias a la vez desde la galería del móvil, y unas líneas por escrito firmadas con su nombre. Sin aplicación ni cuenta.

Proyección de fotos en directo

Si el restaurante de la cena tiene una tele o un proyector con navegador y conexión a Internet, abres ahí la proyección. Las fotos salen al momento o después de que las apruebes; los vídeos, no.

Tu primera película

Se monta sola con los mensajes de vídeo y te llega en las 24 horas siguientes al cierre de la recogida de tu evento. Te avisamos por correo.

Tu película personalizada, incluida

Una segunda película, además de la primera: añades las fotos y los mensajes escritos, y eliges el orden, la música, los colores, el estilo de las transiciones y tus textos de apertura y de cierre.

Un enlace, un ZIP y un PDF

La familia que se quedó fuera del salón de actos ve las películas con un simple enlace. Descargas las fotos y los vídeos en ZIP, y las felicitaciones escritas en un libro en PDF.

Tres meses, y luego todo se borra

Por la seguridad de tus invitados, no guardamos nada más de 3 meses después de entregar la primera película. La fecha límite aparece en tu espacio y te la recordamos por correo.

No solo la universidad

Una graduación no siempre es un salón de actos con toga y birrete. Unas oposiciones aprobadas al tercer intento, un máster terminado trabajando por las mañanas, el MIR, una carrera acabada a los cuarenta y cinco con dos hijos en casa: son finales que han costado más años y que casi nunca tienen ceremonia.

Ahí no hay entradas ni programa. Hay una comida el domingo y un grupo de WhatsApp donde todo el mundo escribe enhorabuena. Un enlace compartido en ese mismo grupo durante dos semanas produce exactamente la misma película, sin local y sin organizar nada.

Quien ha estudiado de noche durante tres años sabe perfectamente quién estuvo aguantando al lado. Esas personas tienen algo que decir y nadie se lo ha pedido nunca.

Qué hay que pedirles que digan

Delante de una cámara y sin instrucciones, casi todo el mundo dice «enhorabuena, estoy muy orgulloso de ti» y se calla. Seis segundos. Treinta mensajes de seis segundos son una película que no se vuelve a abrir.

Una pregunta escrita al lado del código cambia lo que la gente cuenta, no solo lo que dura. «¿Cuándo supiste que lo iba a conseguir?» obliga a recordar un momento concreto. «¿Qué le viste hacer que nadie más vio?» va a buscar las noches de biblioteca que no salen en ninguna foto.

La pregunta la escribes tú, con tus palabras, para esa persona. Una pregunta genérica devuelve respuestas genéricas, y en una graduación se nota más que en ningún sitio porque todo el mundo llega con la felicitación ya preparada de casa.

Tres preguntas que cambian la película entera

“¿Cuándo supiste que lo iba a conseguir?”
— para la familia que lo ha visto de cerca
“Cuéntale el peor momento de la carrera, ahora que ya ha pasado.”
— para los compañeros de promoción
“¿Qué quieres que sepa dentro de diez años, cuando ya no se acuerde de este día?”
— para los abuelos

Después de junio casi todos se van

Una promoción se disuelve en cuanto termina el curso. Uno se marcha a otra ciudad, otro se va fuera a trabajar, dos empiezan un máster en otro sitio. La cena de graduación es literalmente la última vez que ese grupo exacto está en la misma sala, y esa noche nadie lo piensa.

Por eso el código en las mesas de la cena recoge mucho más que el del acto. En el salón de actos la gente está de pie, con prisa y buscando a su familia. En la cena están sentados y les apetece hablar.

Pide a alguien que lo anuncie una vez con el micrófono, entre el postre y el baile. Las cenas en las que nadie lo menciona recogen una fracción de los mensajes que podrían. Con la proyección en una pantalla del restaurante, el aviso se hace solo.

Preguntas frecuentes

¿Pueden participar los que no han podido ir al acto?

Es el motivo principal por el que se hace. Las facultades dan dos o tres invitaciones por graduado y el resto de la familia se queda fuera. Les mandas el enlace por WhatsApp o por correo y graban desde su móvil. En la película terminada nada indica quién estaba en el salón de actos y quién no.

¿Sirve para un máster, unas oposiciones o un fin de carrera sin ceremonia?

Sí. Muchas recogidas se hacen sin ningún acto detrás: un enlace en el grupo de la familia durante una o dos semanas y la película se entrega después, muchas veces por sorpresa. Es lo habitual cuando lo que se celebra son unas oposiciones aprobadas o un máster terminado compaginándolo con un trabajo.

¿Qué hay que pedirles que digan?

Una pregunta concreta escrita al lado del código. «¿Cuándo supiste que lo iba a conseguir?» devuelve un recuerdo; «déjale unas palabras» devuelve treinta veces «enhorabuena, estamos muy orgullosos».

Mis abuelos no se manejan con el móvil. ¿Van a poder grabar?

No hay nada que instalar ni ninguna contraseña que recordar: al escanear el código se abre la cámara y solo hay que darle a grabar. Si alguien se queda al lado la primera vez, el resto sale solo. También pueden grabar desde el ordenador abriendo el mismo enlace, o escribir unas líneas si prefieren no grabarse.

¿Cuándo conviene recoger los mensajes, en el acto o en la cena?

En la cena se recoge bastante más. Durante el acto la gente está de pie, con prisa y buscando a los suyos; sentados a la mesa tienen tiempo. Si hay las dos cosas, el mismo código vale para ambas.

¿Cuánto dura cada mensaje y cuántos caben?

Hasta un minuto por vídeo, hasta 3 vídeos por persona, y sin límite de participantes. Los mensajes de vídeo van en la primera película, y además los recibes uno a uno para descargar. Las fotos y los mensajes escritos los añades a tu película personalizada.

¿Se pueden proyectar las fotos en la cena?

Sí, si el restaurante tiene una pantalla, una tele o un proyector con navegador y conexión a Internet. Abres ahí el enlace de la proyección y las fotos de los invitados aparecen a medida que llegan, al momento o después de que las apruebes. La proyección muestra fotos, no vídeos.

¿Qué se recibe y a qué precio?

49 € una sola vez por evento, o 3 códigos por 99 €, sin suscripción ni coste por invitado. El código QR llega al instante y la primera película montada en las 24 horas siguientes al cierre de la recogida de tu evento; después vienen tu película personalizada, las fotos y los vídeos en ZIP y el libro de mensajes en PDF. Todo se borra 3 meses después de la primera película, y te lo recordamos por correo.

En la orla salen todas las caras y ninguna voz

Esa promoción y esa familia coinciden una tarde. Es el único momento en el que puedes pedirles que digan algo delante de una cámara.

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