Jubilación
La despedida dura una hora. Hablan tres personas.
Los compañeros escanean un código QR y graban un minuto de vídeo. Le regalas una película montada: cuarenta personas diciendo por fin lo que pensaban de una carrera entera.
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¿Cómo se organiza un libro de firmas en vídeo para una jubilación?
Alguien del equipo compra el código QR, lo pone en las mesas de la comida de despedida y lo manda por correo a quienes no van a estar. Cada compañero escanea con su móvil y graba un mensaje de un minuto en su navegador: un recuerdo, un agradecimiento, una anécdota. Nada que instalar, ninguna cuenta que crear y nada que aprobar en el departamento de informática. Los mensajes se montan después en una sola película, con música y títulos, que se le entrega a la persona que se jubila. Cuesta 49 € por despedida, participen los que participen, y el plazo de recogida se puede ampliar con solo pedirlo cuando el equipo trabaja a turnos.
Organizarlo cuando la jubilación no es la tuya
Es la única ocasión en la que quien se lleva el homenaje no es quien organiza. Eso cambia el trabajo: hay que insistir a los compañeros, apañarse con una fecha que no has elegido y a veces guardar el secreto.
Manda una sola persona
Una responsabilidad repartida entre cinco compañeros no produce nada hasta la semana anterior. Quien lleva esto necesita el enlace, una fecha límite anunciada y permiso para insistir dos veces sin disculparse.
Los antiguos compañeros son los que más pesan
Quienes más han contado en una carrera de treinta años suelen haberse ido hace cinco o diez, o estar prejubilados. No están en ninguna lista de correo interna, y sus mensajes son los que más tocan.
Varios centros y turnos partidos
Una oficina es fácil. Un hospital, una fábrica o una tienda lo son bastante menos: no existe ninguna hora en la que estén todos disponibles. Escríbenos y ampliamos el plazo de recogida, es una petición habitual.
Nada que aprobar en informática
Ningún programa que instalar en los equipos, ninguna cuenta que crear, ningún dato que declarar. El compañero escanea con su móvil personal y graba.
Cómo va
Abres el espacio
El código QR llega por correo nada más hacer el pedido. Añades el nombre, eliges una música e imprimes con qué colgar el código en la sala de descanso y en las mesas de la despedida.
Los compañeros graban
Escanean con su móvil, se abre la página y hablan un minuto. Quienes teletrabajan, están en otro centro o ya se fueron reciben el enlace por correo.
Le entregas la película
Llega en las 24 horas siguientes al cierre. La proyectas en la despedida o se la das en privado, con cada mensaje individual para descargar.
La tarjeta que va de mesa en mesa
Pasa de mesa en mesa durante diez días y vuelve cubierta de «mucha suerte», «disfruta ahora» y «te vamos a echar de menos». No es mala voluntad. Es que se escribe en tres centímetros cuadrados, en público, sabiendo que quince personas van a leerlo después.
La mayoría de los compañeros nunca dice lo que piensa de verdad de alguien hasta que llega la tarjeta, y entonces escribe «buen viaje». Hazles una pregunta y grábalos solos en un pasillo: esas mismas personas hablan un minuto de lo que esa persona les enseñó.
No te olvides de los que ya se fueron
Pídele al compañero más cercano a quien se jubila que te diga cinco personas que hayan dejado la empresa. Mándales el enlace y pide a cada uno que lo reenvíe una vez más.
Ese solo paso suele traer más mensajes que el correo enviado a todo el departamento. Y trae también los recuerdos más antiguos, los que nadie del equipo actual conoce.
La pregunta que hay que poner en el correo
El mensaje por defecto es «enhorabuena, a disfrutar, te lo has ganado». Cuarenta veces se hace largo, y no le dice nada nuevo al principal interesado.
Haz una pregunta en su lugar. «¿Qué aprendiste trabajando con ella?» «¿Cuál es la historia que todavía se cuenta sobre él?» «¿Cuándo te sacó de un apuro?» Estas preguntas producen hechos concretos, y son los hechos concretos los que hacen llorar a alguien en su propia despedida.
Pon la pregunta en el cartel y repítela en el correo. La gente contesta a lo que se le pregunta.
Preguntas frecuentes
¿Pueden participar los compañeros que teletrabajan o están en otro centro?
Sí. Compartes el enlace y cada uno graba desde su móvil o su ordenador, esté en la oficina, en su casa o en otro centro. Todos los mensajes llegan a la misma película.
¿Se puede recoger durante varios días?
Por defecto la recogida se cierra al día siguiente del evento. Si tu equipo está repartido en varios centros o trabaja a turnos y necesitáis más tiempo, escríbenos: ampliamos el plazo. Es una petición frecuente por parte de empresas.
¿Cómo llegamos a los compañeros que ya no están en la empresa?
Mándales el enlace directamente. Pide al compañero más cercano a quien se jubila que te nombre a algunas personas que se fueron y luego pide a cada una que lo reenvíe una vez. Los antiguos compañeros mandan a menudo los mensajes que más marcan y son el grupo que más fácilmente se olvida.
¿Qué hay que pedirles que digan?
Una pregunta concreta en lugar de una invitación abierta. «¿Qué aprendiste trabajando con ella?» da algo que merece la pena ver; «di unas palabras» da cuarenta variantes de «enhorabuena y feliz jubilación».
¿Hay que pedir permiso al departamento de informática?
No. No hay nada que instalar en los equipos de trabajo: el compañero escanea el código con su móvil, la página de grabación se abre en su navegador y ya está. Ninguna cuenta, ningún programa.
¿Se puede mantener la sorpresa?
Sí, y es el caso más frecuente. Se recoge con discreción durante las semanas previas y luego se proyecta la película en la despedida o se entrega en privado.
¿Cuánto cuesta y quién lo paga?
49 € una sola vez por despedida, sin coste por participante. Suele salir del bote del equipo o de un pequeño presupuesto interno, al lado de la tarjeta y del regalo. Al precio de dos botellas, rara vez es la partida que se discute.
Organizamos varias jubilaciones al año. ¿Hay tarifa?
Sí. Los departamentos de recursos humanos y quienes organizan eventos de forma profesional tienen una tarifa por volumen en nuestra página de Profesionales, en lugar de comprar evento a evento.
Treinta años de trabajo suelen acabar en una tarjeta
Una película con cuarenta personas describiendo cómo era esa persona en el día a día es el único testimonio de esa carrera que se le va a dar nunca.
Crear el libro de firmas en vídeo49 € un solo pago · plazo de recogida ampliable a petición